"La
imagen mental que tenemos cuando hablamos de pliegue, avalada por todo el mundo
imaginativo que puede deducirse de las reflexiones de G. Deleuze y F. Guattari
plantea enormes sugerencias. Una de las implicaciones más interesantes sería la
dificultad para distinguir y situarnos con fijeza y claridad en un espacio.
Estos lugares pasan del dentro al fuera, poniendo en crisis el concepto de
recinto y, por supuesto, el de estancia. La idea de composición (poner cada
parte en su sitio) hace aguas, al ser resultado de la reunión inverosímil de un
programa (estadístico) reestructurado por un nuevo concepto de soporte. Estas
trampas con el espacio proponen posibles maquinaciones con el proyecto, y esto
ya es importante. Pero quizá el mayor interés esté en el descubrimiento de un
espacio de relación e intercambio a la altura de las nuevas organizaciones e
intercambios sociales."
José Morales (2001). En: Diccionario
metápolis de arquitectura avaa. Barcelona: Iaac. p 472.